Inicio | Únete a Nosotras | Contáctanos

Vicenta María: Biografía


AMOR Y CRUZ

El dibujo de la cruz en la vida de Vicenta Maria es casi continuo... ella ha dicho varias veces que la esposa de Cristo Crucificado ha de gloriarse en seguir sus huellas y se abraza con la cruz tan pronto como intuye los signos de su presencia.

Al gozo grande de la serenidad espiritual de sus hijas y la consolidación del Instituto se han unido huellas de dolor:

La muerte de Dª. Mª. Eulalia y la de su madre Dª. Nicolasa.
La llegada de cartas pidiendo fundaciones y escasez de personal para dar respuesta.
Aparición de los primeros síntomas de alarma de una grave enfermedad. La pérdida del capital.

Dios la sacaría de todo. Su inquietud apostólica era mayor, mucho mayor que las dificultades, y en definitiva: su confianza en Dios y su amor a la juventud le allanaban los caminos. Para Vicenta María las dificultades no son nunca freno al amor... a la entrega, al servicio. Cuando todo lo humano falla la certeza y seguridad en Dios que la sacará adelante crece y se refuerza.

MAS ALLÁ...

El amor de Vicenta María es grande, no tiene límites, el norte de su vida siempre es la voluntad de Dios. Ha dado ya forma al Instituto. Y suavemente, sin ruido, sencillamente, van aumentando las jóvenes que, atraídas por la Obra Social y por la espiritualidad de la nueva Congregación, quieren entrar a formar parte de ella.

El camino se vislumbra cargado de promesas... las JÓVENES que son el OBJETIVO de su misión, son también la garantía de la proyección de futuro. siempre habrá jóvenes en el mundo... y siempre encontrarán una mano abierta para salir a su encuentro.Antes de 1890 se abren cinco casas en distintas ciudades de la geografía española: Zaragoza, Jerez, Barcelona, Burgos, y Madrid que por ser la primera se llama Casa Madre y que desde el 1 de septiembre de 1886 se traslada a la calle de Fuencarral.

La Iglesia... ha visto su tarea apostólica, ha sentido brotar la fuerza y el impulso de una nueva obra surgida en su seno... Y, como madre llena de ternura acaricia la obra que ha nacido y va creciendo al viento del espíritu bajo la protección de María. Por eso quiere decir una palabra y sale a su encuentro con el DECRETO LAUDATORIO el 18 de abril de 1888 en el que el Santo Padre León XIII, "miradas todas las cosas... atendiendo... al blanco y fin del Instituto, se dignó alabarlo y recomendarlo..." Es un acontecimiento grande. Llega cuando la vida de Vicenta María está en la recta final. Brota en ella un sentimiento de gozo porque el Decreto Laudatorio es como la enhorabuena, la frase cariñosa, el beso de saludo, la bendición de la Madre Iglesia que alienta a seguir por el camino emprendido la Congregación.

Continuar Biografía

Regresar

Religiosas de María Inmaculada en el mundo :


Religiosas de María Inmaculada en el mundo Nuestras Casas son de Dios
© 2006 - Religiosas de María Inmaculada - Provincia Andina