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Vicenta María: Biografía


EN LIBERTAD

Un nuevo viento de paz entra en la vida de Vicenta María a partir de los 15 años. Nos encontramos en 1862, va configurándose el perfil de una joven cargada de valores, de humanidad, de comprensión, sencillez... De sensibilidad para el bien y el compromiso con los otros. A partir de ahora aparece en su vida un objetivo claro de comprometerse seriamente como cristiana.

La búsqueda continua de todo lo que era más del agrado de Dios. El empeño por encontrar la vocación a la que Dios la llama y sobre todo, su sensibilidad y delicadeza que son muy grandes, son el telón de fondo de un tiempo de bonanza espiritual y trabajo interior bien hecho, consiguiendo el maravilloso efecto de una joven: LIBRE, con grandes ideales. SENSIBLE ante el AMOR Y LA BELLEZA QUE HA DESCUBIERTO INFINITOS. DISPONIBLE para acoger y cumplir la VOZ DE DIOS, donde se le indique.

Desde los 15 a los 20 años continuó acompañando a su tía y colaborando con ella en sus visitas al hospital y sobre todo con las chicas. De ahora en adelante, por acuerdo de padres y tíos, Vicenta María estará en Madrid de octubre a junio y pasará en Cascante las vacaciones. Es en este tiempo estival cuando organizó una escuela dominical para las jóvenes necesitadas a todos los niveles. Es incansable en la siembra... en la búsqueda de pistas que puedan ayuda a las jóvenes.

NO HABRÁ BODA

Ahora a los 19 años, cuando se da por concluida su formación y cuando su figura es digna de atraer la atención del rey Francisco de Asís, en su visita a Cascante, sus padres creen que ha llegado el momento de recoger la siembra que con tanto sacrificio han regado. Y dados a soñar, sueñan a Vicenta María, esposa de un gran hombre, noble, como corresponde al caso. Señora de la casa y madre de unos cuantos pequeños. Se conservan cartas de D. José María en los que literalmente expresa a su hija el deseo de verse rodeado de nietos. Ella guardaba un completo silencio sobre su porvenir y estado, andaba muy atareada con las obras de caridad de su tía Eulalia y no parecía preocuparse demasiado por lo que habría de suceder en pocos años.

Tenían ya los padres conocimiento de varios caballeros que deseaban unirse en matrimonio a Vicenta María... había, por tanto que hablar con Vicentita... D. José María prefirió confiar esta misión a una prima suya Dª. Mª. Fernanda que conocía bien a la sobrina... No fue necesario esperar, Vicenta María tenía ya tomada la decisión. Con cariño y sencillez dijo: "tía, ni con un Rey ni con un Santo".

 

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