Vicenta María: Biografía
Dª. María Eulalia, la tía tan querida de Vicenta María, era una señora de la alta sociedad de Madrid. Estaba casada con D. Manuel de Riega, caballero de la Real Orden de Carlos III y secretario Honorario de S.M. con ejercicio de Decretos. Tenía un corazón grande y sensible a las necesidades de los demás, generoso y comprometido en la búsqueda de soluciones. Reflejo, de una fuerte conciencia social. La entiende muy bien y apoya sus iniciativas su hermano D. Manuel María Vicuña, que vivía dedicado a ayudar a los pobres.
Pertenecía al grupo de fundadores de la Congregación de la Doctrina Cristiana, establecida en Madrid en 1842. Era una asociación de laicos comprometidos que canalizaban su inquietud apostólica en visitar y enseñar el catecismo a los niños ingresados, primero en el Hospital General y posteriormente en el Hospital de San Juan de Dios. Es en este último donde sintieron la inquietud de atender también la sala de los adultos. Así Dª. Mª. Eulalia entra en relación con las necesidades de la juventud femenina que va ganando terreno en su corazón. Surgen en ella unos interrogantes: ¿Cómo podremos salir al encuentro de estas chicas que tanto nos necesitan? ¿Dónde podríamos buscar alojamiento para ofrecerles? ¿Cuándo... con qué ayuda?.
Es el día 8 de diciembre de 1853 Dª. Mª. Eulalia yendo por la calle de Lucientes descubre un cartel que dice: "Se alquila este piso". Surge la luz en ella en un instante y se abre paso en su mente una idea clara, que, sin duda viene de Dios "aquí darás comienzo a tu empresa". Agiliza los trámites para formalizar el alquiler del piso, firma inmediatamente el contrato e instala tres camas, que pronto son ocupadas por tres chicas salidas del hospital, y contrata a una señora para que cuide de las mismas.
La sencillez y escasas dimensiones con que comienza la obra dieron lugar al nombre de "La Casita", que será un lugar de encuentro para las jóvenes; donde se las acoge y orienta, procurando colocarlas en casas buenas de señores conocidos.
Vicenta María tiene solo 7 años, es la primera vez que deja Navarra y va camino de Madrid. No puede aún intuir que en Madrid la esperará el Señor un día y que Madrid-Cascante, serán, andando el tiempo dos extremos de un camino sembrado de amor, proyectos, pruebas. Piezas fundamentales de su vida. Pero todo esto será obra de la historia. El viaje concluye con el encuentro alegre de ambas familias. Desde ahora la relación tía y sobrina estará marcada por: cariño sincero, comprensión mutua, respeto y confianza.

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